En una jornada marcada por una profunda carga simbólica, el presidente Javier Milei fue distinguido con el "Doctorado Honoris Causa por la Universidad Bar-Ilan" de Israel. El acto no solo fue una distinción académica, sino una plataforma para que el mandatario ratificara su alineamiento geopolítico con Israel y Estados Unidos, al elevar el tono de su discurso contra el régimen iraní.
Milei vinculó su filosofía libertaria con las raíces judeocristianas. "Si uno abraza estos valores, su vida espiritual vibra en sintonía con la material y el resultado es la prosperidad", afirmó al sostener que el rechazo a este orden moral es la causa directa de la miseria.
El "choque de civilizaciones"
El punto de mayor tensión política fue su referencia al conflicto en Medio Oriente. Milei justificó su postura de confrontación con Irán bajo una premisa tajante sobre la imposibilidad de convivencia cultural con quienes "nos van a querer matar". Para el mandatario, el apoyo a Israel es un "mandato moral" superior a las leyes del mercado o del Estado.
Como cierre de su agenda, Milei se reunirá con su par israelí, Isaac Herzog, quien le entregará la Medalla Presidencial de Honor. Esta condecoración, la más alta para un civil, premia el "compromiso inquebrantable" del argentino, quien ya ha manifestado su intención de trasladar la embajada a Jerusalén.